Artrosis en el gato: diagnóstico y tratamiento

gato tumbado

23 / marzo / 2014

Es por todos conocido que a medida que los humanos envejecemos aumentan nuestras probabilidades de sufrir dolor articular a causa de la artrosis. También se sabe que los perros mayores sufren problemas articulares, y los veterinarios estamos familiarizados con el uso de distintos medicamentos para aliviar su dolor. Sin embargo, hasta hace poco la artrosis felina no ha sido diagnosticada o tratada con regularidad debido principalmente al instinto de supervivencia de los gatos, que hace que oculten los síntomas de dolor, y a la falta de identificación de la enfermedad por parte de dueños y veterinarios.

Debido al desafío que supone diagnosticar la artrosis en el gato, resulta difícil decir cuantos gatos la padecen. No obstante, estudios recientes que han observado radiológicamente el esqueleto de gatos viejos han obtenido resultados sorprendentes. El 90% de los gatos mayores de 12 años presentaba signos de degeneración articular (Hardie et al 2002). Este y otros estudios muestran que la artrosis es muy frecuente en gatos mayores y que por lo tanto es una enfermedad infradiagnosticada. 

La artrosis es una enfermedad articular en la que se desgasta el cartílago que acolcha la articulación, lo que resulta en la exposición del hueso y la aparición de malestar o dolor. La artrosis puede ser primaria o secundaria a traumatismos o malformaciones de la articulación, como se describe a continuación. La artrosis primaria aparece en articulaciones previamente normales que no han sufrido ningún tipo de traumatismo y es la más frecuente en el gato mayor, aunque todavía no se conoce muy bien  su causa.

El síntoma más obvio de artrosis es la presencia de dolor articular, especialmente en codos, rodillas y caderas (las articulaciones más frecuentemente afectadas).  El problema radica en que los gatos son maestros en el arte de disimular la presencia de malestar y de no demostrar signos obvios de dolor. No se les saca a pasear como a los perros, sino que son ellos mismos los que restringen su actividad física para minimizar el uso de articulaciones doloridas

Los síntomas de dolor que un propietario puede detectar (y explicar a su veterinario) son:

  • Movilidad reducida
    • Dificultad para subir o bajar de los muebles
    • Dormir en lugares nuevos, de más fácil acceso
    • Dificultad para usar la puerta gatera
    • Cojeras y/o andar envarado o estirado—normalmente no se detecta, debido a que suele haber varias articulaciones afectadas y la cojera se disimula
    • Problemas con la bandeja de arena: “accidentes” fuera de ella, dificultad para entrar en bandejas muy altas, no “acertar” al usarla. 
  • Cambios en el acicalamiento
    • Pelaje con nudos y mal aspecto
    • Exceso de acicalamiento sobre articulaciones dolorosas
  • Cambios de carácter
    • Reducción en la interacción con el propietario, por ejemplo falta de respuesta al ser acariciado
    • Falta de tolerancia a ser manejado, a jugar con niños, a interactuar con otras mascotas
  • Cambios en el grado de actividad
    • Jugar y salir al exterior con menor frecuencia
    • No cazar ni explorar el entorno con la frecuencia habitual
    • Uñas excesivamente largas debido a falta de actividad

El tratamiento de la artrosis no empieza y termina con unas pastillas. Adaptar el hogar para hacerlo más confortable y realizar cambios en el manejo del gato son vitales para mejorar la calidad de vida del gato  y pueden ser tan importantes como los medicamentos.

    Cambios de manejo y adaptación de hogar para el gato con artrosis:

    • Colocar camas blandas, más confortables para articulaciones doloridas, en lugares tranquilos y fácilmente accesibles.
    • Coloque las camas en lugares de la casa tranquilos y sin corrientes de aire.
    • Las camas tipo “iglú” y las cajas de cartón hacen que los gatos mayores se sientan calentitos y seguros.
    • Coloque escalones para facilitar el acceso al sofá, puerta gatera u otros lugares elevados.
    • Tenga siempre una bandeja de arena en el interior de la casa, que sea bajita (o bien corte los laterales de una bandeja alta) para facilitarle el acceso al gato con artrosis.
    • Asegúrese de que la comida y el agua son fácilmente accesibles, a nivel del suelo o si están en lugares elevados añada escalones.
    • Coloque el agua, comida y bandeja en un mismo nivel de la casa para evitar que el gato tenga que subir o bajar escaleras.
    • Los gatos con artrosis necesitan ayuda para acicalarse, así como para mantener los ojos y la región perineal limpios.
    • Las uñas excesivamente largas requerirán ser cortadas más a menudo.

La obesidad agrava la artrosis y debe ser evitada. Los gatos obesos necesitarán cambios nutricionales supervisados cuidadosamente por un veterinario. Los gatos obesos deben perder peso lentamente, es un proceso largo que puede llevar meses. Si pierden peso rápidamente se pueden producir problemas metabólicos como la lipidosis hepática, en la que reacumula una gran cantidad de de grasa en el hígado.
Hay varias dietas y suplementos nutricionales disponibles para gatos con artrosis que contienen una combinación de ácidos grasos esenciales (para reducir la inflamación), glicosaminoglicanos naturales (para reforzar el cartílago), antioxidantes (que reducen el daño producido por radicales libres), metionina, manganeso y selenio (para ayudar a la síntesis de cartílago).

Existen suplementos a base de condroitín y glucosamina disponibles para gatos. Sus efectos no han sido demostrados, pero si se ha mostrado su eficacia en perros, caballos y seres humanos, por lo que podrían ser beneficiosos. Pueden ser de ayuda en fases iniciales o casos leves, pero en casos severos o fases avanzadas probablemente no sean suficiente y se requerirán medicamentos adicionales.
Existen medicamentos (AINES) que pueden ser muy eficaces para aliviar el dolor pero sólo deben usarse tras haber realizado un examen en profundidad del gato para valorar su estado de salud y la presencia de otras enfermedades. La mayoría de gatos con artrosis son pacientes geriátricos que con frecuencia presentan otras enfermedades concurrentes.
En otras especies se ha usado la acupuntura como tratamiento para el dolor crónico asociado a la artrosis. En gatos no ha sido probada su eficacia en ningún estudio científico, pero de nuevo algunos casos clínicos descritos sugieren que podría ser eficaz. Siempre debería ser aplicada por un veterinario, y nunca debe ser un sustituto de la medicación en casos severos.

Para consultar el artículo completo pinchad en el enlace adjunto.

    Categoría:SaludEnfermedades

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